“Vivir el día a día de manera consciente y con sensación de bienestar, ese es el reto de quien goza de inteligencia emocional”
Por muchos años la educación tradicional ha otorgado gran importancia a la inteligencia de tipo racional, por lo mismo ha producido personas muy calificadas en las áreas académica, científica o de la investigación, pero desde el punto de vista emocional altamente analfabetas.
Se dice que alguien es analfabeta emocional a quien siendo muy brillante en su profesión tiende a ser egoísta, ansioso malgeniado, antipático, silencioso, conflictivo, aburrido y ajeno a lo que pasa en su entorno social, familiar y laboral. Esta persona, a pesar de su gran potencial profesional, no consigue destacarse como líder apreciado y eficaz. Más bien es alguien que produce incomodidad y molestia.
La inteligencia emocional es un concepto amplio que, día a día, adquiere especial valor dentro de los diferentes espacios de formación que propenden por el desarrollo de un hombre integral. Es muy importante que los individuos, las organizaciones y las familias actuales comprendan estos conceptos para que empiecen a proyectarlos en su cotidianidad a fin de estimular el desarrollo de esta facultad.


